Cristales
Una bola gigante de arena emerge del propio desierto, con el calor infernal del sol, la arena parece uno de los Hijos del Sol, rojizo y letal, cuyo resplandor casi líquido ciega a cualquiera que lo mire.
La forma roja comienza a tomar forma, girando y expandiendose, moldeándose, definiendose, el aire interno de la masa hace que crezca, aumentando su tamaño cada vez más.
Su forma va adquiriendo una forma más humana, mucho más cálida, como una tíbia mañana de primavera, moviendose, acercandose, esa masa adquiere la imágen de una mujer, la mujer más bella de todas.
Dejando los tonos rojos, la mujer adquiere una sonrisa, y una mirada tierna, endureciéndose cada vez que se aleja del hoyo donde ha surgido.
Transparente ya, la mujer de cristal se detiene, sin ninguna fuerza, cae al desierto, despedazándose en miles de cristales, los cristales más hermosos del universo. Volando, los cristales se pierden en el cielo, perdiéndose en el espacio

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